Segunda Temporada

26 June, 2008

Die Kutschfahrt zur Teufelsburg

(Carruaje al castillo del Diablo)

Este juego ha resultado ser una pequeña gran sorpresa. Lo compré por algo más de seis euros al hacer un pedido a una tienda online, y la única partida celebrada hasta ahora ha sido apoteósica.

Aunque el mínimo de jugadores es tres, recomiendo jugar con al menos seis. El máximo es diez, y desde luego debe ser toda una fiesta jugar así, aunque es posible que alargue demasiado el juego.

El juego nos pone en la piel de una serie de personajes que viajan juntos en un carruaje. Todos y cada uno de ellos pertenecen a una de los siguientes clanes: la Orden de los Secretos Revelados y la Hermandad de las Mentiras Verdaderas. El problema es que, como no se conocían de antes, nadie sabe a ciencia cierta a qué grupo pertenecen los demás pasajeros, y por tanto no saben de quién pueden fiarse, dado que los dos grupos son rivales.
La Hermandad debe conseguir tres cálices sagrados, y la Orden debe reunir las tres llaves de la verdad. Cada grupo intentará lograr su objetivo intentando de paso obstaculizar los esfuerzos del otro. Para ello se valdrán del engaño, la astucia e incluso la violencia.

Al comenzar el juego elegiremos uno de los personajes disponibles. Después se reparten boca abajo las cartas que indican a cuál de los dos grupos pertenecemos, y otras que indican las profesiones de los jugadores, que podrán ser utilizadas en momentos clave del juego para obtener alguna ventaja o alterar el curso de la partida de alguna otra manera. Por último cada uno tendrá un equipaje inicial con el que podrá comerciar con otros jugadores para obtener ciertas ventajas, y hay un mazo central del que se puede robar en determinadas circunstancias.

Cada jugador tiene en su turno tres opciones (aparte de pasar):

Una es comerciar con otro jugador, ofreciéndole un objeto que éste podrá aceptar si lo desea; en ese caso, entregará otro a cambio, que el primer jugador no puede rechazar. Si no acepta, el intercambio no tiene lugar y se pierde el turno. Algunos objetos dan ciertos “poderes” al ser intercambiados, desde ver las cartas del otro jugador hasta robar del mazo, pasando por ver a qué orden pertenece o intercambiar con él los oficios, por poner algunos ejemplos.

La segunda opción es atacar a otro jugador. En ese caso, se suman las fuerzas de los jugadores, sus profesiones (si afectan a las peleas), los apoyos que otros jugadores quieran dar a cualquiera de los contendientes, y los objetos que cada jugador posea y que afecten a la pelea (como dagas, látigos, etc…). El jugador que venza el combate puede optar entre mirar el oficio y el grupo al que pertenece el vencido, o mirar su mano y robar una carta a su elección.

Finalmente, hay una tercera opción que pone fin al juego. Cuando un jugador está seguro de que su orden posee la condición de victoria, se declara vencedor. Entonces se comprueba que efectivamente así es mirando las filiaciones de todos los jugadores y sus equipajes. Si su deducción era correcta, su equipo vence. Si falla, el equipo contrario ha ganado.

Es un juego de mecánica simple pero aterradoramente complejo en su ejecución, debido a la cantidad de datos a tener en cuenta, incluidos los deslices verbales de los demás jugadores, las cartas que se intercambian… cada jugador tendrá que confiar en su memoria, sus dotes deductivas y su astucia para asegurarse de que, en el momento de cantar victoria, efectivamente los tres objetos estén en poder de miembros de su grupo.
Una de las ventajas de este juego es que, dado que el fin del mismo de produce cuando uno de los jugadores declara la victoria, las partidas tendrán la duración que los participantes quieran, pues si se hace muy largo siempre se puede forzar el final arriesgándose un poco.

En cuanto al apartado estético, es impecable. Diría que es uno de los dos o tres juegos mejor dibujados que he visto hasta la fecha, y eso que los he visto muy buenos.

Un ligero inconveniente es que sólo está en alemán e inglés. Para jugar con gente poco aficionada a lenguas bárbaras me he fabricado unos parches que solucionan el problema.

En serio, MUY recomendado. No sólo es uno de los mejores juegos que he probado para seis jugadores, sino que es sin duda el mejor que he jugado que permita grupos de hasta diez jugadores. Sólo por seis euros, es delito no tenerlo.

P.D: Como curiosidad, una escultura de uno de los personajes más populares del juego, Sarah Mac Mullin:






















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