10 cosas que me llevó toda una fieshta aprender.
1. Sabes que una persona ha bebido un poco más de la cuenta cuando juega a encestar palillos en la cubitera que lleva un camarero.
2. Sabes que una persona ha bebido mucho más de la cuenta cuando intenta quitarle la camisa a un camarero.
3. Una fiesta no es oficialmente una fiesta hasta que suena una canción de Raffaella Carrá.
4. Javier Veiga es Dios. Un tío capaz de hacer chistes sobre mi empresa, su logotipo y hasta los cargos directivos, y que todos tengan gracia, se merece un Nobel.
5. Bien cocinada, la merluza puede ser sabrosa.
6. A nadie le importa si sabes bailar o no. Simplemente baila.
7. En una fiesta en la que hay un hombre por cada ocho mujeres, hay una cosa segura: no habrá forma de esconderte y evitar ser empujado al centro de un corrillo femenino para bailar cuando suene un tema de Village People.
8. Si no te encuentras una carta de despido al volver a la oficina, es que las bromas que hiciste delante de los directivos no eran excesivas.
9. No encontrarás anciano, filósofo, científico o psicólogo que pueda explicar de forma satisfactoria por qué las mujeres siguen utilizando tacones altos.
10. Nunca en mi vida se me había acercado un directivo a preguntarme qué opino de la empresa, y si estoy a gusto en ella. Nunca. Hay una primera vez para todo.