Segunda Temporada

17 December, 2008

¡Fieshta!

Filed under: Personal, Sociedad

No me puedo quejar, desde luego. Gracias a las pagas prorrateadas, ese gran invento del siglo XXI para explotar aún más a los empleados, hacía lustros que no recibía una paga extra navideña, al menos tan sustanciosa como la presente. Además mañana tengo la fiesta navideña de la empresa, con orquesta, cena y todo lo gordo. Si le sumamos la cesta de navidad (mucho mejor que la del curro anterior, dónde va a parar), el pack de regalos de bienvenida a la empresa (incluido un pendrive de 1 GB) y que por vacaciones navideñas y días de descanso acabo trabajando una sola semana de este mes, creo que puedo darme con un canto en los dientes.

No todo el mundo tiene esta suerte. Me entero de que la familia real dispone sólamente de ocho millones de euros para acabar el año, y claro, se tienen que apretar el cinturón. Es la crisis.
Siempre pueden matar a alguien para ver si Tele5 les da una millonada para entrevistarles, como han hecho con otros delincuentes. En EEUU, donde son unos fascistas y unos retrógrados según nuestros intelectuales (los mismos que mojan la ropa interior cada vez que una de sus obras es objeto de interés de los yanquis), hay leyes que impiden a los criminales obtener beneficios económicos de sus crímenes; aquí, donde la libertad importa más que cualquier otra cosa, respetamos el derecho de los delincuentes a ganarse la vida explotando comercialmente sus delitos.
Otra opción para quienes pasan una mala racha es apuntarse a la $GAE y de este modo obtener un sobresueldo gracias a esa nueva religión llamada Cultura a la que, por desgracia, no podemos apostatar y a la que nos vemos obligados a pagar un diezmo cada vez que pisamos una tienda de informática, con el beneplácito del gobierno (cualquier gobierno, que en lo que a sacarse fotos con artistas se refiere, no hay ideologías). A lo mejor algún día la gente deja de ser gilipollas y cada vez que un político promete nuestro dinero a algún famosillo a cambio de su apoyo electoral, cae la intención de voto a su partido; pero si con los que llevan dos mil años tocando los cojones no ha ocurrido, dudo que veamos tal epifanía asomar a los rostros de los electores en lo que a la nueva religión se refiere.






















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