Comunicaciones

Si hace poco asesinaban a un empresario participante en la llamada Y vasca, que comunicaría rápidamente las capitales de provincia vascas con las capitales española y francesa, ahora han atentado contra la prensa, destrozando un edificio que alberga medios como EITB (la televisión autonómica vasca), Antena 3, Deia (periódico nacionalista, lo que al parecer no es suficiente para estar a salvo de esos salvajes) y El Mundo. Un edificio en el que por cierto yo he estado trabajando año y medio.
Al menos esta vez no ha habido que lamentar víctimas, sólo daños materiales. Pero en lo que a esos fascistas se refiere, sus dos últimas acciones son equivalentes: se trata de atacar las comunicaciones, ya sean de personas y mercancías como de ideas e información. Saben de sobra que el progreso es un gran enemigo de sus ideas reaccionarias, que esa utopía rural a la que pretenden volver (como un niño inseguro pretende volver al útero) no tiene lugar en el siglo XXI. Ayer su blanco fueron los ferrocarriles, hoy la prensa, mañana quizá lo sea la telefonía móvil, internet o un laboratorio. No importa; lo único que les mueve es atacar cualquier cosa que huela a futuro, que abra posibilidades, que nos dé opciones. Porque sólo cuando no tienes opciones aceptas lo aberrante como normal. Sólo un maníaco o un ignorante puede estar a su favor, y dado que no pueden enloquecer a toda la población, intentan volvernos ignorantes, como todos los dictadores antes que ellos.
No les va a dar resultado. No se puede poner puertas al campo, ni impedir que la gente piense, que quiera moverse, reunirse y opinar, que desee las libertades que tienen sus vecinos. No van a conseguir nada. el cada vez más reducido grupo de tontos del pueblo que les apoya no nos impedirá abrazar el futuro que ellos intentan enterrar. Ningún muro, ejército o asesino puede detener los vientos del cambio.


