Las comparaciones son odiosas, pero inevitables

A veces un cómic es recoloreado para adaptarse a otro sistema de impresión o formato de publicación, pero normalmente cuando se encarga este tipo de cambios se debe únicamente a un criterio algo resbaladizo sobre los diferentes gustos del público en diferentes paises. El mismo argumento con el que justifican los aberrantes cambios de título de las películas extranjeras en España, vaya.
Es lo que ocurre con El Incal y John Difool antes del Incal; en ambos casos ha sido Valerie Beltran quien ha arrasado con los colores originales, no limitándose a dar profundidad y degradados a un cómic que no los necesita, sino pasando de las pautas de color e iluminación del tebeo original y, lo que es peor, censurando algunas viñetas para acomodarlas a sensibilidades más pacatas.
Como muestra, un botón:

Incomprensible.
Fuentes: Les mangeurs dimages y Comics en extincion.