Monoteismo
Miro a mi alrededor. Las niñas que soñaban con ser diosas abidcan al hacerse mayores, y hacen pública su lealtad y devoción a la diosa Estética, a la que tanto denostaban cuando eran rivales. No las culpo, es arduo mantenerse en contra de la todopoderosa.
Creamos contínuamente neologismos para aumentar la munición con la que acribillar a quienes no fueron bendecidos con un físico apolíneo, o peor aún, rachazan adorar a la omnipotente Estética. Crimen que parece imperdonable para aquellos que consagran incontables horas de sus vidas a cumplir sus mandamientos. Dichos celotas se escandalizan, empero, cuando alguien resalta sus carencias en su relación con nuestros dioses, que al parecer no merecen tales ofrendas. La resistencia es inútil.
Estética acapara el tiempo de sus fieles con cada vez más complejos, caros y largos rituales, impidiéndoles honrar a otros dioses. Quienes aún creemos en éstos les vemos morir de inanición, anhelando el regreso de las multitudes que han perdido para siempre. Nuestros rituales son también ascéticos, y aunque dan frutos nutritivos, lo hacen tarde; Estética otorga, por el contrario, manjares deliciosos y tempranos, de modo que sus adoradores son complacidos inmediatamente, tardando mucho en reparar en su nula enjundia si es que llegan a hacerlo. Imposible competir.
El triunfo de Estética sobre los demás dioses es inevitable a la par que temible.
Si lo dices por lo que me han dicho tbn en debatalia…
Escrito por Sra Robinson — 4 July, 2008 @ 8:43 pm