Mortalelo
A veces, un artista delega gran parte de su trabajo en otros, lo que no es malo en sí mismo. Muchos directores de cine, dibujantes de cómic, escritores, etc… tienen ayudantes que rematan su trabajo, y salen acreditados como tales.
Algunas de esas veces, el firmante no reconoce la ayuda de sus colaboradores (conocidos en el mundo editorial como “negros“), y eso sí está mal. Ahí tenemos el caso de Ana Rosa Quintana con su “error informático“, del que parece haberse olvidado (sus fans, desde luego, lo han hecho), pero que no es ni de lejos un caso único en el mundillo. Es habitual que se les ofrezca a famosos de medio pelo escribir un libro y su aportación consista en firmar y leer un resumen del libro por si les hablan del tema, en el mejor de los casos.
En casos contados, no se trata de un caso aislado en la vida del famoso, sino que precisamente ha saltado a la fama dedicándose a eso. Ese señor se hace millonario con trabajos que no sólo no son suyos, sino que sus auténticos autores tienen que soportar ver cómo se homenajea al autor mientras éste niega la existencia de ayudantes, y firma ejemplares de obras que no ha realizado.
Sirva este homenaje-parodia de Casanyes para ilustrar lo fácil que es imitar el estilo de un dibujante cuando llevas años haciéndolo para ganarte el pan (click para ampliar):



