Segunda Temporada

24 January, 2008

Sampedro

Filed under: Sociedad

RS

…el derecho de nacer parte de una verdad: el deseo de placer. El derecho de morir parte de otra verdad: el deseo de no sufrir. La razón ética pone el bien o el mal en cada uno de los actos. Un hijo concebido contra la voluntad de la mujer es un crimen. Una muerte contra la voluntad de la persona también. Pero un hijo deseado y concebido por amor es, obviamente, un bien. Una muerte deseada para liberarse de un dolor irremediable, también. Ninguna libertad puede estar construida sobre una tiranía. Ninguna justicia, sobre injusticia o dolor. Ningún bien positivo, sobre un sufrimiento injusto…

Ramón Sampedro

Por desgracia, siguen siendo muchos los que creen que el derecho a poner fin a la propia vida implica que se obligue o aliente a hacerlo a quienes no tomarían esa opción de motu propio, o que es una afrenta a Dios, o que se permitiría suicidarse a personas que no estén en plena posesión de sus facultades mentales. No entienden que si la eutanasia activa se legaliza, se regulará, lo que significa que se podrá decidir condiciones de obligado cumplimiento.
Para mí, hay dos condiciones necesarias: primera, que el paciente haya recibido toda ayuda para mejorar sus condiciones de vida y salud; sólo si se ha hecho todo lo posible y no existe ningún medio científico o social que pueda mejorar su nivel de vida, se plantearía aceptar su petición. La segunda condición es que el paciente debe estar totalmente informado de su condición, de sus posibilidades de recuperación si las hubiera, de las investigaciones que se estén realizando respecto a su enfermedad; se le debe conceder una cantidad de tiempo considerable para reflexionar sobre la enormidad del paso que daría, y sólo cuando un grupo de especialistas se hayan asegurado de que su juicio no está menoscabado, que su decisión es firme y su grado de información sobre su estado es absoluto, sólo entonces, se llevaría a cabo.
Esto no implica, como he llegado a leer por ahí, que se vaya a dar mayor importancia al derecho a morir que al de recibir ayuda para querer vivir; debe seguir siendo una prioridad mejorar el estado de vida de los aquejados por enfermedades de gravedad, no se les debe alentar a acabar con su vida sino a explorar toda otra opción posible. Una cosa no quita la otra. La libertad consiste, precisamente, en tener opciones que elegir, y debe depender del individuo qué camino tomar, no de la gestalt.

¿Por qué escribo esta entrada ahora? No se estrena ninguna película sobre eutanasia (la de Amenábar ya queda lejana), no ha habido ningún caso reciente que haya impactado a la opinión pública, no es noticia actualmente…
Precisamente por eso la escribo.

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