Pequeño

Poco tiempo te separa de tu vida en la calle, amamantado por cubos de basura e indigentes generosos a los que nosotros evitamos. Ningún peligro has de temer ahora, más las costumbres de supervivencia son reacias a desaparecer; aprendiste a sobresaltarte ante los ruidos, presto a esquivar las botas de mozalbetes consentidos o las fauces de bestias, antaño amables, abandonadas por sus aburridos amos.
Mientras juegas con mis dedos, atenazándolos con tus aún débiles mandíbulas, tu ama abre bruscamente la puerta al entrar. Espero tu salto que, para mi sorpresa, nunca llega; envuelto por mis manos no tienes miedo. Acaricio tu suave costado, ronroneas al arquear tu espalda contra mi brazo, y me haces sonreir. Ya quisieramos las personas saber mostrar nuestro agradecimiento tan expresivamente como tú.
Me emocionas cuando te veo con él. Puede que sea que yo estoy acostumbrada a su presencia y tu no. Tendrias que ver como te brillan los ojos cuando se te acerca. Tu risa toma un tono distinto tambien. Es una bolilla de cariño sin duda.A el tambien le gustas y estará encantado de que le visites muy a menudo.
Escrito por Sra Robinson — 3 October, 2007 @ 1:49 pm