Sólo para tus ojos.

Asisto como espectador ignorante, sin libro de pistas que me ayude a entenderlo. Respeto tu decisión de que así sea, pues en el pasado te he demostrado que ese juicio es acertado, pero entiende que me gustaría poder leer entre lineas, descifrar las sombras tras tus palabras. Cuento con la suficiente información, empero, para guiarme a modo de brújula por el sendero de tu pensamiento, aunque el mapa detallado me esté vedado. Si sé lo que opinas es porque, aunque mis razones sean otras, compartimos esa opinión. Sé del dolor que sientes. Debes saber que cada una de tus lágrimas vale más que su vida, que yo con gusto cambiaría por una sonrisa tuya, aunque no sea el más indicado para dar lecciones de lealtad.
Este mundo está hecho para los miserables, por eso hay tantos. Por suerte, por esa misma razón la gente como tú destaca entre una multitud, un brillo cegador entre su oscuro lodo. No te dejes derrotar por la mala suerte de haber confiado en quien no debías, todos cometemos errores; y nunca jamás pienses, ni por asomo, que cambiará a quienes tanto te aman; en quienes sí que se puede confiar. No tiene y nunca tendrá tanto poder.
Es todo lo que puedo decirte, y aunque lo haga en público, no diré a nadie de qué hablo. Porque este mensaje es sólo para tus ojos.