Segunda Temporada

26 July, 2007

WATCHMEN: NUFF SAID

Sacado de Watchmen blog:

RORSCHACH

MANHATTAN

OZIMANDIAS

BUHO NOCTURNO

ESPECTRO DE SEDA

COMEDIANTE

Ahora empiezan las apuestas sobre el casting de secundarios.

4 July, 2007

Sé lo que hicísteis.

Filed under: Cine y TV

Aunque ya prácticamente no veo la tele, de vez en cuando hay que reconocer que hay cosas que valen la pena. Es famoso el reciente engaño masivo de Sé lo que hicísteis, en el que crearon una falsa web de apoyo a Julián Muñoz y enviaron el link a los programas del corazón más populares. Los responsables de los mismos no sólo no contrastaron lo más mínimo (el e-mail del programa de la Sexta aparecía en la sección de contacto, por ejemplo), sino que tuvieron la desfachatez de presentar el hallazgo como un descubrimiento propio fruto de su investigación, y no como algo que les llegó regalado. Cuando en el programa conducido por Patricia Conde destaparon el engaño, a los responsables de esos programas se les habría caido la cara de vergüenza, si les quedara alguna.

Pues bien, ahora el único programa inteligente relacionado con el mundo del corazón ataca de nuevo. Hartos de que en las mañanas de Cuatro presenten como suyos los videos que copypastean de Sé lo que hicísteis…, les tendieron una trampa, y éste es el resultado. Impagable:



Después de esto, en el programa de Cuatro siguen como si nada, naturalmente. Quienes me conocen saben cuánto odio a quienes se arrogan méritos ajenos, así que sabrán también lo que me repugna lo que hacen en ese programa de Cuatro. Qué vergüenza de tele tenemos, en el que de cada diez programas sólo uno es como Sé lo que hicísteis, y los otros nueve son como Las mañanas de Cuatro.

(Copiado de Vaya Tele… yo sí cito mi fuente)

1 July, 2007

Fases lunares

Filed under: Personal

Neuronas

Menguante. Luz derramándose sobre mi rostro, echo las persianas para proteger mis ojos. Mi mano acaricia la piel cálida y suave de ella. Oigo al trovador deleitar al público. Felicidad aparente. El enemigo sonríe desde las sombras. Lleva tiempo, mucho tiempo, cortando cables y preparando artefactos explosivos ocultos.

sangre

Nueva. El enemigo ataca. Toma los mandos de mi vida y anula las medidas de seguridad, estrellándola contra un poste tras otro, destrozando su superficie y desgastando la estructura. Todo se derrumba. Los que son atropellados me repudian, insultan, amenazan, inventan historias lúgubres sobre mi. Soy el asesino de Kennedy, bombardeé Hiroshima, destripé a cuatro prostitutas en New Hampshire, Laura Palmer me debe su fama postmortem. No culpo a quienes rechazan tenderme su mano para ayudarme a alzarme de nuevo, pero tampoco olvido a quienes me pisotean para evitar que me levante.

Entre el caos reinante veo dos luces, dos faros parecidos y diferentes, que me guían a través de la ceniza. Por qué me ayudáis, les pregunto, si tanto daño os he hecho. Pero no parece importarles; emanan nobleza y amor, y me perdonan sin yo pedírselo. Me enseñan una puerta dorada que debo cruzar por mi mismo. Doy un paso tras otro, avanzo a través del cegador umbral, y sello un pacto.

sangre

Creciente. Hablo con ella. Miro a mi alrededor, veo cosas suaves y afiladas. Las primeras no me importan tanto, y las segundas no me causan tanto dolor. Esto es lo que se siente siendo normal, le pregunto, y me responde con más preguntas. Como siempre. Pero me basta con eso. Retira el velo y me muestra las mentiras que he dado por ciertas tanto tiempo. Me presenta a sus heraldos, pequeños demonios que entrarán en mi para hacerme mejor. O normal, al menos.
Avanzan raudos por mis venas. Se mezclan, se combinan y separan. Buscan su objetivo y cumplen su cometido. Y el único precio que me piden a cambio es mi dependencia, mi total lealtad de por vida. Vendo mi alma por salvación, y hay quien no lo considera un trato justo, pero a mí me basta.

Los pactos de por vida se firman con sangre.

sol

Llena. Ver mi nombre en esa etiqueta me produce una extraña sensación, como si contemplara una versión reducida de mi propia lápida. ENFERMO en letras rojas impresas, mi nombre mecanografiado en negro; ningún pulso humano guiando los trazos rígidos y frios. Está bien, pues hay quien me considera menos humano ahora.

Pero ahora puedo contemplar mi reflejo sin querer destrozar el espejo. Puedo mezclarme con la gente sin camisa de fuerza ni bozal. Puedo caminar bajo la luna sin lanzarle piedras. Una luna llena, hermosa, brillante, que ilumina los infinitos caminos que hay ante mi. Recién nacido, doy mis primeros pasos, sin saber a dónde me llevarán, pero sabiendo siempre que no estaré solo.






















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