Segunda Temporada

8 November, 2006

Salón del manga

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manga

Armas en ristre, pelos de punta, armaduras relucientes. Comida asiática. Cubículos adornados por la obra de artistas de todo el mundo. Cantantes que han conocido mejores tiempos se ven aclamados por chicos que ignoran toda su carrera salvo una tonada para una serie nipona. Pequeñajos aprendiendo a dibujar de la peor manera, copiando a otros. Chicas ataviadas con ropa que se consideraría exhibicionista hasta en un burdel holandés. Es el Salón del manga.

Podría comentar detalladamente todo lo ocurrido, pero los participantes ya saben lo que ocurrió y los ausentes quizá no estén interesados en un amodorrante diario de anotaciones, así que seré breve yendo directamente a un glosario de anécdotas escritas de manera atolondrada y acrítica:

Carreras en el aeropuerto, gracias a Bunny por el subidón de adrenalina y la hipertensión.

Mi primer vuelo en avión. No fue perfecto aunque podría, pero estuvo muy bien. Quiero repetir.

¿Encendido todo el viaje? No daré nombres pero una que yo me sé se va a comer su móvil…

-¿3,75 € por un billete de ida en bus? ¿Cuánto cobran aquí por los periódicos gratuitos?
(Comesuelos, comprendiendo rápidamente los fundamentos comerciales en Barcelona)

-Jamás creí que vería Chichi en el metro.
(Comesuelos, tras ver la primera cosplayer del finde)

Por alguna razón, en Barcelona las escaleras de bajada no existen. Aparte, su red de metros parece diseñada por M. C. Escher para que sea imposible llegar a destino alguno sin hacer al menos un trasbordo.

-Admitámoslo, hemos venido a Barcelona para ir al Dunkin’ Donuts, lo del manga es una burda excusa.
(el que suscribe)

-¡Anda, Bunny nos ha hecho perder el metro! ¡Qué sorpresa!
(todo el grupo)

-Esto es un poco craustroflóbico.
(Comesuelos, experta en fobias y patologías del habla)

Porfía en el hostal, guerra de números, cábala que resuelve la Pebeta.

Comida en el único japonés del mundo que no sólo no me produce arcadas, sino que me gusta. No sé cómo lo hacen. Cada plato, una gozada. Y barato, muy barato. Hay que repetir. Ya llevamos dos años yendo; tres comensales el primero, catorce el segundo, y el año que viene lo llenaremos.

La Chica Martini ganó la ginkana de Detective Conan por su cuenta, pese a que me pidió que concursase con ella porque teóricamente sé más de la serie. ¡Felicidades! ^^

-Putero nivel 14, Motero nivel 7.
-¿Y gordo qué nivel?
-No, gordo no es clase, es raza. De ahí que existan los semigordos.

(Blow y yo, reflexionando sobre cierto insólito personaje)

-¡Diuen que vinguis i ja!
-Eso ha sonado a “véngate de los que mataron a tu familia”

(Estrella Nómada y Blow, normalizando la lengua)

Triunfo en la competición de Sing Star contra Blow, cosa que no logro entender, dado que hasta me reía a carcajadas en algunas partes de la canción. En cualquier caso… ¡EN TU CARA, BLOW! Muahahahaha…

Una mentira. Debí reaccionar a tiempo, pero fui lento, y además no era el momento ni lugar.

Fui el primer testigo de su primer cosplay, un honor del que me siento orgulloso. Buenas notas, trabajo pesado y duro, y pese a todo logra terminarse a tiempo su atuendo sin ayuda alguna. Es única.

-¿Cuántas horas necesitaban las mujeres de la antigüedad para vestirse?
(Pebeta, librando una épica batalla contra su corsé)

Auténtico Hare Krishna pasando desapercibido en el metro. Sólo podía pasar durante el salón del manga.

Aforo limitado, menos mal que se dieron cuenta. Lástima que la ejecución de la idea consista básicamente en hacer de matones de discoteca, dejando entrar gente sólo cuando han salido suficientes para que aquello no se hunda. Colas kilométricas a las seis de la tarde, insólito.

Se culmina mi trilogía del cosplay cutre. Si el primer año entré con una bata de biólogo, y el segundo con la camiseta de Amigo, este año entré con… ¡ropa de calle! Eso sí, previamente haciendo la del DNI, que consiste en hacer salir a un amigo que esté dentro (en este caso la Pebeta), ponerle un DNI en la marca que le hacen al salir (de modo que queda la marca invertida sobre el plástico), e inmediatamente aplicarla sobre mi piel. Entrada gratis sin cosplay.
Una vez terminada mi obra maestra, ahora me planteo en serio hacerme cosplays. El Señor X me propuso en la cena del sábado uno que podría ser divertido; al menos llamativo sí que será un rato.

Hacía mucho tiempo que no los veía, y no aprovecho el tiempo. El año que viene pasaré más tiempo con ellos.

Conversación en un coche, respuestas que no suenan convincentes. Me delato.

Cacería de menores por los mossos, metemos a la Pebeta a hurtadillas en un par de bares. Noche demasiado corta, en eso les llevamos mil años de ventaja.

Imponente, indescriptible. No hay fotos que transmitan la fuerza visual de la Inacabada. Somos hormigas.

Teoría sobre fuerza motriz de los aviones, recibida con escaso entusiasmo y alguna arcada por un público poco acostumbrado a las genialidades de una mente enfermizamente analítica.

Ala del avión a mi lado, luces a kilómetros por debajo de mí. Una visión impresionante, inolvidable. Insisto, quiero repetir.

Visita de las perras Las señoritas Bunny, Comesuelos y Pebeta resultaron agraciadas de un error burocrático que las situó en clase preferente, y lógicamente tenían que venir a restregarnos este hecho por las narices

Llegada a Bilbao, comité de recepción discreto y confundido xD

Licor derramado, abrazos y besos, y un injusto castigo. ¡Hasta el año que viene!






















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