Profecías

Quiso la fortuna que la corona de El Reino De Nadie pendiera de un hilo justo cuando la Horda de los Olvidados, raza de muertos vivientes en plena expansión, alcanzaba el continente por el Oeste. Pero lord Teewhilhem Holffjorgen, paladín de la causa de los Hombres del Norte, no estaba dispuesto a permitirlo, y sus legiones de soldados apoyaban su cruzada. Desde la frontera opuesta, el rey elfo Sognal Onit se disponía a impedir el asentamiento de enemigos reales o potenciales a tan escasa distancia de sus sagrados bosques, mediante la ocupación de tan disputado Reino. En las calcinadas montañas del Este, tembló la tierra al surgir de sus profundidades el rugido de Gismaulurung, el milenario dragón negro que, hastiado de su yermo hogar, decidió apropiarse de las tierras centrales que componían El Reino De Nadie.
Sólo una facción saldría victoriosa, pero muchas vidas se perderían en una guerra a cuatro bandas. Tantas, que los respectivos líderes dudaban de si valdría la pena emprender una campaña tan ardua, con tan pocas posibilidades de victoria. Cuando estaba próxima la paz, el respetado y milenario druida Asenterix tuvo una revelación en sueños sobre qué facción ganaría la guerra. Todos los bandos mandaron un emisario para recoger tan importante información, y el profeta les escribió las mismas palabras a todos ellos.
Pero lo que ninguno de ellos sabía es que el lenguaje rúnico de los druidas carecía de signos de puntuación, por lo que estos quedaban al criterio del intérprete. Fue así como el mensajero de los hombres leyó ante Teewhilhem Holffjorgen lo siguiente:
¡Logrará la victoria el paladín! No triunfará el dragón. Nunca estará la corona en manos de los elfos. Jamás el reino pertenecerá a los no muertos.
Enardecido por tales palabras, el paladín se preparó para la invasión del reino. Mientras tanto, en las montañas del Este, el sirviente dracónido de Gismaulurung interpretó del mensaje lo siguiente:
¿Logrará la victoria el paladín? ¡No! Triunfará el dragón. Nunca estará la corona en manos de los elfos. Jamás el reino pertenecerá a los no muertos.
Ajenos a los rugidos de victoria anticipada del anciano dragón, los elfos escuchaban en su sala del trono las palabras de su enviado:
¿Logrará la victoria el paladín? ¡No! ¿Triunfará el dragón? ¡Nunca! Estará la corona en manos de los elfos. Jamás el reino pertenecerá a los no muertos.
Y por último, en las costas recién tomadas por los no muertos, los liches escuchaban a su putrefacto esclavo leer:
¿Logrará la victoria el paladín? ¡No! ¿Triunfará el dragón? ¡Nunca! ¿Estará la corona en manos de los elfos? ¡Jamás! El reino pertenecerá a los no muertos.
Así fue como los cuatro bandos se enfrentaron en una guerra que arrasó El Reino De Nadie hasta no dejar más que cenizas. Una contienda que diezmó por igual las filas de los hombres y los elfos de forma que no se recordaba en siglos, acabando con las generaciones más jóvenes y valientes de una raza que no posee la capacidad humana para repoblar rápidamente sus tierras y dejando a los humanos casi sin ejército, expuestos a que cualquier nación rival atacara a sabiendas de que apenas encontrarían oposición. Un conflicto recordado entre nigromantes de épocas posteriores como el genocidio que casi exterminó por completo su tradición.
Y en medio del caos y el horror, entre miles de cadáveres de todas las razas imaginables, el malherido dragón respiraba entrecortadamente, lamentando haber cambiado sus incendiadas tierras por otras que acabaron en el mismo estado, absurdo trueque que paga con su vida, pues el viejo reptil sabía que sus lesiones eran demasiado graves. Tullido y casi ciego, se echó para descansar y jamás despertó de su sueño.
La historia tiene mucho detalle para ser tan cortita, y esta en concreto me parece un poco sosa, siendo tú el rey de los micro-relatos. :-p La moraleja de que en este mundo (y en otros) falta concordia, paz y respeto a la naturaleza es bueno difundirla, pero a mí me desespera ese tema.
Las diferentes formas de interpretar la profecía son geniales, toda una lección de signos de puntuación para aquellos que crean peleas estúpidas en MSN, foros, etc. por no puntuar adecuadamente las frases.
Escrito por Elaine_Holmes — 16 September, 2006 @ 10:09 pm
Ya te dije que a mi este tipo de relatos no me gustan mucho, y en cunato al mensaje… flojo para ti. Es mi opinion, y a ver si actualizamos de una vez, eh?
Escrito por Bailarina — 27 September, 2006 @ 12:00 pm
¿Por qué os ha dado por pensar que quería “aleccionar” al lector con moralejas? No es mi estilo y no voy a empezar ahora. No sintento dar lecciones morales a los lectores, ellos ya sabrán solitos que la guerra es mala.
Lo único en que pensaba en un principio al escribir era jugar con las anécdotas sobre puntuación (como la de “perdón imposible, ejecutar al reo” que se modificó al cambiar una coma de sitio en un salvador “perdón, imposible ejecutar al reo”) creando un relato en torno a una. Tan simple como eso. Hacer que cuatro civilizaciones enteras sean prácticamente extinguidas por culpa de una mala interpretación de un mismo texto me pareció la forma más extrema y un tanto sádica de criticar, como dice Elaine, a los que no conceden la importancia debida a la puntuación. Sin más. No había mensaje anti-belicista, sólo sadismo de autor xD
Escrito por El Escritor de recuerdos — 28 September, 2006 @ 11:52 pm