Segunda Temporada

29 May, 2006

Crónicas de la Feria (edición limitada)

Filed under: Personal

Iba a escribir secuencialmente la crónica, pero salía de lo más aburrida. Así que seré breve, críptico y hasta desordenado, algunos entenderán partes, otros nada, pero todos habrán ahorrado mucho tiempo de lectura. Preparados, listos, ¡ya!

Bilbao

Regreso a la feria, entrega del bocata y refresco a la Pequeña Psicópata que se lo pasaba pipa con sus co-foristas y paseo agradable a solas con alguien a quien echaba mucho de menos. Luego reunión y “coscoletas”.

Comentario de cierto famoso autor al pasar la tatuada junto a su stand: “¡Eh, que yo también sé dibujar!

Perezoso comité de bienvenida, dudas de dónde habíamos quedado realmente, “¡maldito metro sin cobertura! Les llevamos mil años de ventaja“.

¡Frente de liberación de mascotas! O mejor dicho, los secuestragatos. Anda que hay cada uno…

Refrescos y charla en la cuarta terraza que encontramos, la primera en la que nos sirven. Leyendas urbanas, vulneraciones de retractilados, relatos sobrevalorados, crítica de dibujos y el cuenco de henna como testigo de todo ello.

Llamada de la Bailarina, a la que olvidé mencionar mi viaje:
-¿Estás en Portu?
-No, ¿por?
-Por si te apetecía salir, que vamos para allá.
-Uf, no sé, me da pereza volver ahora. ¿Cuánto tiempo estaréis?
-No sé, dos o tres horas.
-No, no me compensa volver para tan poco tiempo. Otro día.
-¿Estás muy liado?
-Estoy en Madrid.
- O__o

Pans & buena company. Invitaciones espontáneas, pelea de gatitas por mi. Halagado y gratamente sorprendido.

Otro avistamiento hermoso. Una princesa traviesa. Una extranjera que finge hablar castellano cuando no está en la embajada. Titiritera de cuantos hombres salen a su paso.

Ahora me siento más libre“.

Volvemos junto al stand de SM para reunirnos con la esclava de su éxito y su pareja. Mientras esperamos, se inicia una conversación de lo más inapropiada en ese lugar, en la que yo no participio. Por cierto que Bicho sigue llevando la henna sobrante en un cuenco.

¡McDesayunos! ¡Rico! “Esto en Euskadi no hay, ¿verdad? Nos llevan mil años de ventaja“.

Teatro de guiñoles representado por el Peluche, la Pebeta y la Repreciosa (nick acuñado por Estrella Nómada y que sustituye al demasiado genérico Pelirroja).

Toca dibujar. Mientras el Bicho se pone boca abajo y se desabrocha los pantalones, yo me sitúo sobre ella. Extrañamente, los transeuntes nos miran. Comienzo un duende que se transforma en vampiro y acaba siendo un demonio a instancias ajenas. Nunca había usado henna y menos en estas condiciones y con un lápiz a modo de pincel, de modo que no se me puede pedir que haga algo mejor que lo que hice. Demonios, que soy humano.

Nos despedimos, y mientras unos se encargan de recoger las cosas en el hostal, otros (o sea, yo) vamos a por el billete rezagado. Les espero y vamos a un Burrikin; al menos en Madrid la comida rápida es realmente rápida (nos llevan mil años de ventaja). Bicho deja en el mostrador su henna para recoger su pedido, pero enseguida la recupera.

¡Ataque aéreo! Posiblemente el insecto más grande que he visto en mi vida, o al menos el mayor que he tocado. Casi me lleva volando a mi, el cabrón.

Preparan henna mientras me echo en el césped. No se puede estar mejor, pararía el tiempo en este instante. Magia. Ella me pone un tema musical en su móvil que me deja sorprendido y maravillado. No quiero que esta tarde termine.

Esclava de sus siervos, demasiado atareada para respirar hondo. La visito fugazmente y desisto de poder tener unas palabras con ella. Más tarde veo a su paladín, que guarda celosamente la puerta de su feudo. Trazo planes con él.

No pensaba verla, estupenda sorpresa.

Me habría gustado prolongar mi estancia allí, pero es inútil. De nada sirve lamentarse, de nada sirve desear que el fin de semana no acabe nunca, de nada sirve conservar aún la henna en el cuenco… hay que volver a Bilbo. Despedidas emotivas y regreso.

Pese a varios intentos, no logro quedar con Miranda. ¡Pero la próxima vez no me dará esquinazo! Muahahahaha…

¡Bicho al ataque! Nunca he sentido tan liviana una carga. Sería la primera de dos ocasiones en que levantaría en volandas a mi bichito (la segunda “a coscoletas“, que dice ella).

Alucinado con mi camiseta de estandartes orcos. “Creo que he sido terriblemente malinterpretado“.

Y nada más que contar, al final no he sido tan críptico, aunque he ocultado algunas identidades y camuflado ciertos hechos. Eso es to, eso es to, eso es todo amigos.






















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