Segunda Temporada

22 May, 2006

Ficción.

Filed under: Creación propia, Relato

amistad

Hoy me has dado alas. Hoy me has hecho sentir especial, como jamás antes habían hecho. Tiemblo al recordar el momento, se me eriza el vello y humedecen los ojos. No quiero dejar de sentir esto. Antes, las miradas del bar se sentían en mi nuca, seguía teniendo miedo de que me reconozcan, asi que me puse una media en la cabeza antes de amenazar: “Tengo un corazón, y estoy dispuesto a usarlo“, y se callaron, asustados. O quizá simplemente no dije nada y les ignoré. Dejas escapar tus palabras una a una, a quemarropa, y su violencia emocional sigue sacudiéndome. Que alguien me haga la autopsia, encontrará más vida en mi interior que nunca. Cogí tu mano y la acaricié, la besé, besaste la mía y me contaste lo que nunca imaginé; y luego quitaste importancia a lo ocurrido, como si fuera una anécdota, un chiste, una curiosidad. Tan efímero como un castillo de arena bañado por las olas, o el tatuaje de un leproso. No eres consciente de lo que significa. El regalo más bello y valioso del mundo. Es triste reparar en el hecho de que la mayoría no sabría apreciarlo. Allá ellos, pobres idiotas; les compadezco. Jamás conocerán esta dicha.






















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