Dos semanas.

Mientras me planteo la posibilidad de cosplayarme para las inminentes jornadas (aunque con una semana de tiempo y estando tan ocupado, dudo que lo haga), medito sobre los proyectos que se avecinan. Creo que fue Einstein quien dijo que llegó alto porque se situó sobre hombros de gigantes, y eso es lo que trato de hacer; consulto con sabios, gente que tiene experiencia o contactos, trazo planes y diseño estrategias basadas en sus conocimientos. Busco información a granel y, sobre todo, me decido a ser tan humilde en mi actitud, pues quien parte de la prepotencia está condenado al fracaso, como ambicioso en mis objetivos, pues quienes parten conmigo en este viaje no merecen menos. Precario equilibrio.
Descubro muchas cosas. Que los correctores no trabajan como yo creía, que los medios de destribución son más flexibles de lo que esperaba, que los Genios a los que he admirado durante años son más accesibles de lo que imaginaba, que más gente de la que suponía (profesionales incluidos) está dispuesta a esforzarse por una petición que podrían rechazar sin problemas.
Esta quincena no avanzaré nada dado que estoy ocupado a tres bandas, pero a partir de mayo empieza lo gordo, y para entonces tengo que tener todos los datos necesarios para comenzar, porque no puedo presentarme ante los demás colaboradores sin nada sólido.
Al margen de esto, medito sobre el sabor acrílico en mi paladar, y lo que será estar condenado a sentirlo ad eternum. Podría ser peor, a Fe mia que conozco casos. Sería la mejor de varias opciones, pero aún es pronto para asegurarlo ya que los resultados definitivos los tendré como pronto en dos semanas.
Esta semana hemos tenido otra baja, y dado que estábamos al mismo nivel, esto hace que mis gónadas salten aún más alto, acariciándome la nuez con malicia. El big boss ya ha dado la fecha definitiva, será en quince días desde el martes que viene.
Todo se resuelve (o desde otro punto de vista, todo comienza) en dos semanas. Cruzo veinte dedos y siguen siendo pocos. Deseadme suerte aquellos que habitualmente me la deseáis.