Oink
Hoy comí con la Pelirroja, y si hay suerte repetiremos una vez cada semana. Me encanta compartir tiempo y bocados con ella, y ahora además tenemos varios proyectos juntos: el matte-painting ideado por la Nómada, el corto, y por supuesto el asunto que ocupó gran parte de esta reunión con ella.
Se trata de un cómic infantil para el fanzine en el que publiqué la segunda entrega de cierta brujilla. No quería hacerlo solo, ya que se requería cierto estilo pictórico que no me veo capaz de emular espontáneamente, y además quería que al menos una persona más estuviera durante el proceso para ayudarme con mis limitaciones literarias.
La elección demostró ser acertada desde el principio. Nada más empezar a hablar del argumento, se le ocurrió una idea estupenda (a mi juicio) sobre la que basar la historia, y hemos partido de esa base para desarrollar todo el cómic. Tan sólo hay tres personajes principales (y sólo dos de ellos hablan), pero con dos páginas de extensión, no era buena idea complicar demasiado un cómic pensado, recordemos, para ser leido por niños pequeños.
Así que hoy hemos diseñado los personajes, abocetado ambas páginas y escrito la mayor parte de los diálogos. El límite de tiempo para entregar el guión es este viernes a la mañana, y cuando nos respondan tendremos la base para empezar el dibujo, del que se encargará la Pelirroja (yo sólo entintaré y rotularé).
Los diseños me gustan bastante, especialmente el cerdito; lo nuestro ha sido amor al primer boceto, como me pasó con cierta escobita mágica. No sé por qué los personajes secundarios privados de recursos básicos de expresión (palabras en el caso del cerdo, rostro en la escoba) acaban siendo los que demuestran tener mayores recursos.
Continuará…