Segunda Temporada

31 December, 2005

Última semana del año.

Filed under: Personal

El jueves a la noche descubro que me he perdido una oportunidad fantástica de ver a una de las personas a quienes más echo de menos. Todo por culpa de mi estúpido móvil, que no admite mensajes ni permite enviarlos. En fin, paciencia y estoicismo.

El viernes quedé para ayudar a una amiga a llevar una pesadísima tele para la fiesta de la aso. Curiosamente, nadie de dicha aso estuvo allí para ayudarla; como siempre. Después esperamos a la encantadora pelirroja con la que había quedado para comer, y tras los saludos de rigor, la primera se fue y la pelirroja se quedó.

Pocas veces me he sentido tan observado como yendo con ella. Las miradas, aunque en su mayoría dirigidas a ella, también me salpicaban a veces a mí. Hay que reconocer que llevar una minifalda tan breve en invierno es incitar a las miradas indiscretas, pero hay gente demasiado descarada. En una ocasión un anciano giró tanto la cabeza mirándola que ella espetó “¡luego te va a doler el cuello!“, a lo que yo añadí “¡y los huevos!” Igual me pasé de bruto, pero es que hay gente que se pasa mucho.
Aunque, lo confieso, hasta a mí me costaba no mirarla. De hecho, lo hacía todo el rato.

Comiendo juntos nos contamos bastantes cosas, y le confesé lo que me ocurre con cierta persona que ella conoce bien. Vino bien recuperar la amistad con alguien con quien he ido perdiendo el contacto poco a poco. Tengo que hacerlo más a menudo, pues hay más de uno a quien tengo que volver a tratar más a menudo.

Tras dejarla camino de la fiesta, me reúno con una cabellera azabache en el ayuntamiento. Tras una serie de peripecias y acompañarla a comer (de nuevo, su madre me mostró su afecto; por alguna razón tiendo a caer muy bien a las madres), reunimos a la guardería camino a la fiesta, a la que llegaríamos una hora tarde.

Pero no llego a ella; me separo del grupo para acompañar a otro que se dirige al ambulatorio, ya que ha habido un accidente con, según la versión oficial, un cuchillo para cortar el bizcocho. La versión real tiene que ver con un arma blanca y el rodaje de un corto. Lo más divertido es ver a un ninja entrar en el ambulatorio con un corte en la mano, seguro que los recepcionistas protagonizaron esa noche la sección de anécdotas en la cena.
Era duro ver a su novia tan preocupada y al mismo tiempo tan amable con nosotros, pese a lo mal que lo estaba pasando. Apenas unas semanas saliendo y ya le da esos sustos… cosas de ser la novia de un friki. Durante la aletargante espera llevada a cabo en compañía del cántabro y el peluche, hablamos de varios temas, entre otros el proyecto alternativo que muy seguramente llevaremos a cabo tras ver cómo se ha realizado el oficial.

Después vinieron dos personas que quiero, ver a una de ellas me produjo una punzada en el corazón pues sé que mi sentimiento por ella no es mutuo. Dejamos con ellas a convaleciente y novia y nos dirigimos a la fiesta, a la que llegué con ya dos horas de retraso.
Según nos dijeron, debíamos ser discretos y no contar a nadie lo ocurrido a no ser que lo supiera ya. Cuando llegamos nos encontramos con que todos lo sabían, ya que un concursante del baile subió al estrado a pegar gritos, culpar a todo el mundo del incidente y cabrearse con el planeta entero. Evidentemente nadie le ha tomado en cuenta ya que apenas queda nadie allí que le respete y no ostenta cargo alguno en la aso, pero si sus gritos llegaron a los de la casa de cultura, podría haber serios problemas.

Pelirroja y amiga estaban guapísimas con sus cosplays, aunque con la segunda no llegué a hablar, pues en la fiesta estuve poco rato y después se fue con el grupo que me detesta y lógicamente no iba a acompañarles. Una pena. Espero verla esta semana, junto a la aprendiz de hechicera.

Tras la fiesta, y tras presenciar un feo de los que hacen historia y que, como siempre, nadie más quiso ver, nos dirigimos un par de docenas de personas al casco de fiesta. Por el camino hubo incluso proyecciones (en un portátil), algunos dramas bastante serios y una llamada catastrófica. Cambios de planes, nueva visita a la madre de la morenaza y finalmente divertida ronda de “sospechosos habituales” junto al Demo. Camino al metro contando anécdotas de las mejores series de animación, despedida; asiento compartido con la pelirroja y vuelta a casa.

A ver qué depara esta noche. Espero que una de las mejores personas que he conocido este año esté allí, pues no está claro. Espero poder ver a la que no vi el jueves. Espero que nada se tuerza.






















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