
Perdón por la tardanza. La verdad es que entre lo ocupado que he estado y que he enfocado toda mi atención bloggera a mi nueva bitácora, tenía ésta bastante olvidada. Pero lo prometido es deuda y continúo con el repaso del año (a buenas horas, con Abril empezando).
Juegos.
Este año ha supuesto mi ingreso definitivo en el club de los ludópatas. No, no es que me deje el sueldo en máquinas recreativas, sino que me he aficionado a los juegos de mesa. Fillers, party games, estratégicos… todo vale. En poco tiempo me he construido una ludoteca que no cabe en el armario (con la inestimable colaboración de la Pebeta, cuyas posesiones rivalizan con las mias), me he imprimido y confeccionado proxys, he aprendido nombres de diseñadores, y hasta estoy metido en la realización de algunos juegos de mesa (que veré si acabo, que esto me queda un poco grande de momento).
Como suele pasar, cada infectado contagia a otros, y ahora mismo tengo tres sobrinos aficionados a este tipo de actividades, además de haber traido a la secta a algunos compañeros de trabajo. Me doy miedo.
Internet
Este año las redes sociales han experimentado un empuje considerable. Con Facebook en cabeza, este tipo de páginas se han extendido entre los internautas de forma imparable, pese a las advertencias que numerosos psicólogos y sociólogos hacen al respecto; según éstos, sitios como el mencionado FB, MySpace, Twitter, Tuenti y Bebo pueden alentar la gratificación instantánea, reducir los lapsos de concentración y volver a los cibernautas más centrados en sí mismos.
Según la reconocida neurocirujana Susan Greenfield, la constante exposición a estos sitios de internet podría reprogramar el cerebro, con un poco de ayuda de otros medios como la televisión. Según la doctora, estas tecnologías infantilizan el cerebro hacia un estado en el que parece el de un niño pequeño que está atraído por los sonidos llamativos y las luces brillantes, y que además necesita poner poca atención en lo que hace; toda una nueva generación podría tener problemas de concentración en el futuro de seguir con tanta exposición a los videojuegos, salas de chat y a las redes sociales.
Evidentemente la solución no es censurar este tipo de redes, pero es indispensable que antes de que los niños comiencen a navegar en las redes sociales aprendan cómo establecer las relaciones interpersonales en la vida real.
Tema aparte es que Facebook se apropia sistemáticamente de todo lo que cuelgues en él, desde fotos a textos, animaciones, etc… Antes, si un usuario borraba un contenido, el portal perdía el control sobre éste; pero con la nueva política de privacidad que han anunciado, los contenidos publicados una sola vez en Facebook pasan a ser suyos para siempre. El portal, además, puede dar diferentes usos a dichos materiales, entre los cuales están “usarlos“, “copiarlos“, “publicarlos“, “almacenarlos“, “retenerlos“, “publicitarlos“, “transmitirlos“, “escanearlos“, “cambiarles el formato“, “modificarlos“, “editarlos“, “traducirlos” o “adaptarlos“. Así que cuidado con lo que pongáis en esa red, porque si os arrepentís podéis encontraros ante la imposibilidad de cancelar su publicación o alterar el contenido.
Cine

Este año los superhéroes dieron un paso adelante para abrirse camino entre producciones consideradas más series. Iron Man arrastró a las salas a personas que tradicionalmente huían de las películas de este género (si se le puede considerar como tal) y la única película que le superó en taquilla, The Dark Knight, no sólo conquistó al público sino que cosechó alabanzas de la crítica, gracias al estupendo trabajo de Christopher Nolan, uno de los directores más inteligentes y talentosos aparecidos en la úiltima década.
Lástima que la racha no se extienda a Hellboy II, la muy interesante secuela de la adaptación de la obra de Mike Mignola, uno de mis dibujantes favoritos. Aún así Guillermo del Toro no se rinde y una vez fortalecido con los más que previsibles buenos resultados comerciales de su adaptación de El Hobbit intentará rodar una tercera parte. Esperemos que pueda hacerlo.
Recemos porque las adaptaciones poco exitosas de otros cómics no asusten a los productores a la hora de seguir invirtiendo en este tipo de films. No porque realmente necesitemos dichas películas, sino porque éstas suelen servir para relanzar las ventas de la obra adaptada, cuando no la del resto de obras del autor. Fracasos absolutos como la lamentable Spirit, de Frank Miller (¿os acordáis de cuando este hombre sabía lo que hacía? qué tiempos, los ochenta), una de las peores películas del año, han impulsado no obstante las ventas de los recopilatorios del material original.
Pero para mi gusto, la mejor película del año fue Wall-E, una auténtica maravilla no sólo dentro del campo de la animación sino del séptimo arte en general. Lo mejor que Pixar ha hecho hasta el momento (superando a la maravillosa Ratatouille) ha dejado el listón altísimo, y dudo que sea superada, ni tan siquiera igualada, en muchísimo tiempo.
Despedidas del año.
Entre los muchos nombres que este año nos han dejado, destaco de forma totalmente subjetiva los siguientes:
Heath Ledger. No llegó a ser una estrella hasta su muerte (como varios otros) pero estuvo cerca; Brokeback Mountain ya le puso entre los nombres a tener en cuenta. Poco después de fallecer, los miembros de la Iglesia Baptista de su comunidad declararon que era una pena que hubiese muerto, pero se lo buscó al participar en una cinta tan inmoral y anticristiana como es la película de Ang Lee, y que ahora está quemándose en el infierno, como les ocurrirá a todos los que participaron en ella. Eso es amor y perdón cristianos, sin duda.
Betty Page. El flequillo más sexy de la Historia nos dejó a los 85 años. Antes de convertirse en una devota cristiana y rechazar de forma vehemente la fotografía erótica, nos legó una larga serie de imágenes inolvidables.

Paul Newman. Además de excelente actor y director, fue un conocido filántropo. Creador de la Fundación Scott Newman para la ayuda a jóvenes con problemas de drogas, miembro de la Alianza para la Defensa del Medio Ambiente, fundador de Hole in the Wall Camps (campamentos de verano para niños con enfermedades graves), etc… Descanse en paz.
Michael Crichton. Hay quien dice que éste es el autor ideal para hacer la transición de la literatura juvenil a la ciencia ficción dura, ya que no es tan riguroso y serio como algunos autores pero tampoco tan comercial y despreocupado como otros. El escritor de Parque Jurásico nos deja tras haber vendido más de 150 millones de libros.
Charlton Heston. Aunque conocido y criticado últimamente por su pertenencia a la Asociación Nacional del Rifle, este actor pasó la mayor parte de su vida apoyando causas como la defensa de los derechos de las minorías étnicas cuando, por ejemplo, los afroamericanos ni siquiera podían acceder a estudios superiores. Una pena que la imagen que tan carismático y prolífico actor haya dejado en sus últimos años le haga parecer lo contrario a lo que siempre fue.
Mentes más cerradas del año.
Un juez australiano consideró a un hombre culpable de posesión de pornografía infantil, por albergar en su ordenador imágenes de algunos personajes de la exitosa serie de televisión ‘Los Simpsons‘, en diferentes posturas sexuales. El tribunal de apelación de justicia valora que los personajes de la serie pueden ser considerados de carne y hueso, aunque no representen a seres humanos. Según el juez Michael Adams ‘los genitales de Bart y Lisa Simpson son absolutamente humanos‘, y dibujos de este tipo pueden ‘alimentar los abusos de menores’. El condenado tendrá que pagar una multa de más de 1.500 euros.
Y nosotros pensando que el gobierno de Venezuela ya había llegado a las más altas cotas de absurdo por multar a un canal de tv que emitió los Simpsons en horario para todos los públicos…
No es el único caso de estupidez cerril. En el metro de Washington tuvieron que ser retirados varios anuncios de Fallout 3 debido a las quejas de pasajeros hipersensibles ante las imágenes de su ciudad devastada por un apocalipsis nuclear. Además, los desarrolladores tuvieron que cambiar el nombre de una droga del juego, la morfina, convirtiéndola en una droga ficticia para poder publicar el juego en varios paises donde las leyes antidroga impedían publicarlo mientras usaran el sustantivo original.
Por supuesto, en esta tercera entrega la posibilidad de matar niños no existe. No es que me moleste, ya que al menos estaban escarmentados y no lo han implementado de forma tan chapucera como en la segunda parte de la franquicia.
No obstante, a veces las mentes digamos diferentes no nos asaltan con campañas reaccionarias y dañinas, sino que nos sorprenden con iniciativas cuanto menos románticas. Es el caso de un ciudadano japonés que ha iniciado una campaña para reunir más de un millón de firmas y así presionar para que le autoricen a casarse con su amada, de nombre Mikuru Asahina, del cómic Suzumiya Haruhi no Yuutsu. Más de mil personas han firmado la petición online de Taichi Takashita para que la ley permita este tipo de uniones. El enamorado reconoce que se siente mucho más atraído por el mundo bidimensional, del que le gustaría convertirse en residente. Pero como reconoce, esto es imposible con la tecnología de hoy en día, por lo que al menos espera legalizar los matrimonios con personajes de dos dimensiones.
Estará loco, pero me parece una idea bonita. Ojalá todas las personas con problemas emocionales los enfocaran en iniciar campañas tan románticas como ésta.